Expats: El regreso al país de origen

Expats: El regreso al país de origen

Empresa Motivación RRHH

No sobrevive la especie más fuerte, ni la más inteligente  sino la que responde mejor al cambio.

Charles Darwin

La adaptación al cambio es uno de los requisitos fundamentales para conseguir que la experiencia internacional sea un ÉXITO.

Es una de las claves para que tanto el expatriado como su familia disfruten al máximo de este periodo.

Pero, ¿se tiene también en cuenta en el periodo de la repatriación?

Parece que regresar a un lugar en el que hemos vivido es fácil pero la re-adaptación a nuestra cultura de origen es más complicada de lo que a simple vista parece.

En este tiempo todo ha cambiado:

  • cambios en la empresa,
  • cambios en la familia que ha viajado y la que se ha quedado,
  • y por supuesto, también en el entorno.

Entran en juego factores emocionales,  difíciles de manejar y que no son evidentes para ninguna de las partes.

El expatriado no siempre se siente acompañado al tomar la decisión de regresar y muchas veces la incertidumbre marca todo el proceso de repatriación.

Conocer estos factores y acompañar al expatriado y a su familia durante el periodo de re-adaptación cultural es todo un reto para el  departamento de RRHH y  CLAVE  para  poner “la guinda al pastel”  en  la experiencia internacional.

La complicada gestión de RRHH

Cuando el expatriado y empresa llegan a un acuerdo y lo firman, la organización activa el protocolo establecido para la expatriación:

vivienda, mudanza, servicios de salud, servicios fiscales, colegios…

El departamento de RRHH pone todo lo que está en su mano  para que el expatriado y su familia tengan todo resuelto cuando se instalen en el nuevo país de destino y se adapten al cambio en la experiencia internacional  lo antes posible.

Lo mismo ocurre cuando se decide que es el momento del retorno, se  sigue con la hoja de ruta marcada y RRHH comienza con  las  gestiones pertinentes y la no siempre fácil recolocación en la empresa.

 El juego de las EMOCIONES

El expatriado y su familia han vivido una experiencia única. Cargada de emociones. Una experiencia personal y familiar difícil de explicar para los que se han quedado.

Y durante ese tiempo no solo los que se han desplazado han vivido nuevas experiencias, los que se han quedado en el país de origen también lo han hecho.

Familiares  y amigos se han adaptado a la relación a  distancia.

El tiempo ha trascurrido para todos.

En la empresa quizá ha habido cambios internos tanto en el organigrama como en la dirección del negocio, y el puesto pactado no esta disponible o incluso ha desaparecido.

Los RETOS durante el proceso

El expatriado es consciente del valor añadido que supone para la empresa.

Retener ese talento y encajar todas las piezas a nivel interno y de forma satisfactoria para todos es todo un reto para el departamento de RRHH.

Deben actuar como verdaderos malabaristas para conseguir que el cierre del  proceso internacional sea un éxito.

Recolocar al expatriado en el organigrama actual y seguir con la dirección de negocio que se haya tomado durante  el último año, no siempre es fácil.

Manejar el “tempo” y la gestión emocional en este momento tan delicado es fundamental.

Ya que la expatriación no termina con la mudanza de regreso y la recolocación del expatriado, la expatriación termina con la adaptación a la repatriación de todos los que han formado parte de ella.

Conseguir que el proceso de retorno se viva con la misma ILUSION que la experiencia internacional es fundamental.

Y un acompañamiento familiar adecuado en este periodo es la CLAVE para:

  • motivar, 
  • fidelizar el talento y 
  • promover carreras internacionales en la organización.

Cerrar el proceso y abrirse a nuevas posibilidades, a nuevos retos.